Si en cualquier lugar del mundo pides un Mocca (ò Moka, Moccha…dependiendo del lugar en que lo hagas) o un Capuccino el camarero, seguro van a saber perfectamente a qué te refieres, ¿y esto por qué?. Porque ambos se encuentran entre las mejores y más sabrosas expresiones que puede tomar el café.

El primero es uno de los más importantes ejemplos de la cultura italiana gracias a su vigorizante espuma mientras que el otro es el preferido de cualquier amante del chocolate gracias a lo sencillo que es prepararlo y a su vibrante mezcla de sabores amargos que proveen tanto el chocolate como el propio café.

¿En qué reside este éxito?

Respuesta rápida: ¿A quién no le gusta el chocolate?. Poca gente conocerás en este mundo que no le guste en cualquiera de sus formas (incluso hasta a aquellos que dicen que el blanco es chocolate…¡aunque esa es una discusión que dejaremos para otro día!) así que no iba a ser difícil que en algún momento a alguien se le ocurriese unirlo a una de las infusiones más populares del planeta.

Lo que seguro no se imaginaba es que no sólo se sumarían estos dos buenos sabores, sino que ambos unidos multiplicarían sus propiedades reforzando uno las cualidades del otro consiguiendo una de las bebidas con más matices de fragancias y aromas que puedas tomar.

En cuanto al Capuccino, ¿quién puede resistirse a esa gruesa capa de espuma con la que mojarse bien el bigote?

¿Cómo diferenciar bien un buen Capuccino y Mokka de uno malo?.

Lo primero y factor esencial para ambos, es tener un buen café espresso en el que apoyarnos. Recién molido para que conserve hasta el último momento todo su aroma (de igual forma que hacemos con la pimienta siempre antes de incorporarla a cualquier plato que hagamos).

Cuando lo molamos, importante hacerlo lo más finamente posible que podamos (así sacaremos el máximo extracto del sabor del mismo) y añadir el agua más pura que consigamos (evitando así impurezas que puedan trastocar el resultado final).

Una vez tenemos esta materia prima básica, la elaboración de uno u otro es bien diferente pero a ambos les une un axioma claro que podemos resumir en 2 palabras: Sencillez y facilidad.

Hacernos nuestro propio café Moka o Capuccino en casa no debería ser una tarea demasiado complicada, y no necesitamos cafeteras automáticas profesionales tan de moda, tan sólo necesitamos tener claros un par de conceptos.

Elaboración de Café Capuccino:

Una vez tenemos listo nuestro café espresso, vamos con la parte de la espuma. Si dispones de una máquina de café en casa, es muy probable que ella misma pueda ayudarte con este apartado, pero si no dispones de ella aquí tienes un truco que consigue que hacer un buen capuccino no sea tarea imposible.

Vamos a meter medio vaso de leche en una taza que puedas tapar y la agitamos fuerte durante unos 40 seg. hasta que veamos que ha emulsionado. En cuanto lo tengamos, la calentamos en el microondas un minuto hasta que veamos que esa espuma se ha compactado. Vertemos la espuma con cuidado en la taza donde vayamos a beber nuestro café.

como hacer un buen cafe capuccino

Ahora ya sólo queda añadir el café con mucho cuidado (mejor si lo haces por un lateral). Poco a poco vemos que el café va tomando la parte inferior de la taza mientras que la espuma se coloca en la parte de arriba. Si quieres rizar el rizo, puedes espolvorear por encima un poco de cacao en polvo y ya tienes un estupendo café capucchino recién hecho.

Elaboración Café Moka:

De igual forma que con el Capuchino, si tienes una máquina de café en casa que pueda vaporizarte la leche, es muy sencillo. Pero si no cuentas con ella, no te preocupes. Hacer un buen moca en casa no es complicado. El secreto está en conseguir que tanto el cacao como el café se unan y mariden perfectamente. ¿Cómo lo hacemos?. Llenamos una taza por la mitad con café recién hecho y otra con un buen cacao caliente.

como hacer un buen cafe moka, mocca o moccha

Ahora echamos el chocolate sobre el café (importante hacerlo así para mejorar esta unión) muy poco a poco (un hilillo), de forma continua mientras vamos removiendo con una cuchara de palo hasta que obtengamos una mezcla uniforme. Como toque final, puedes añadir un poco de cacao en polvo por encima o para los más atrevidos y que quieran darle un toque más vibrante, un poquito de canela.

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