Sabemos que una buena alimentación es muy importante para cuidarnos por dentro, para que se refleje por fuera. La buena comida influye en nuestro bienestar interior pero también afecta por ejemplo a nuestro cabello, la piel, las uñas…

En este artículo hablamos de cómo podemos cuidar nuestro cuerpo con alimentos y productos que todos tenemos al alcance para vernos bien por fuera y mejorar nuestra salud por dentro.

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También os voy a dar alguna receta con aceites vegetales para cosmética natural: por ejemplo, jabón casero o una crema de manos básica.

Soy una de esas personas a la que le gusta mucho cuidar la piel, el cabello y todo mi exterior con productos naturales. No me gusta usar químicos ya que tengo la piel bastante sensible y me irritan demasiado. Hay muchas personas a las que les pasa.

Cada vez hay más gente que tiene piel sensible o piel atópica. Esto último es muy habitual, y cada vez más, que le pase a los niños y bebés recién nacidos.

Los naturópatas y defensores de lo natural siempre suelen usar la frase de “no te pongas en la piel lo que no te comerías”. Y creo que es una frase muy acertada.

Podcast sobre Aceites Vegetales para cosmética natural

Escucha aquí el podcast en el que hablamos sobre aceites vegetales que tenemos en nuestra cocina para elaborar cosmética y cuidarnos la piel. Si prefieres leer el artículo, mejor sigue leyendo y a continuación encontrarás todo el contenido.

Un poco de Historia sobre el origen de los aceites vegetales para cosmética natural

Vamos a explicar un poco el pasado y la historia del nacimiento de la cosmética. Esto nos ayudará a comprender mejor el porqué de su uso.

La semana pasada, asistimos a un curso en Córdoba sobre aromaterapia, de Victoria Pérez, la naturópata de Planeta Vital a la que hicimos hace poco una entrevista en la que hablamos sobre la importancia de una buena alimentación. 

Nos encantó porque aprendimos la importancia de las plantas, las hierbas y flores para el bienestar y la salud personal de forma natural.

Lo que encontramos en el campo nos sirve como medicina natural y este es un tema que me interesa muchísimo, no ya para ingerirlo si no para consumirlo como higiene o cosmética.

De hecho, si vemos las primeras referencias bibliográficas de la historia de la cosmética nos encontramos que estaba asociada a la medicina y prácticas religiosas o simplemente a la higiene y el embellecimiento.

El hombre ha usado los cosméticos desde la prehistoria. Así lo muestran los restos encontrados como los minerales rojos mezclados con grasa animal que pudieron ser usados para proteger el cuerpo del sol, por ejemplo.

La cuna de la cosmética es el antiguo Egipto. En muchas tumbas reales han sido encontrados un gran legado de frascos cosméticos. Y era tal su importancia que los productos cosméticos eran usados como forma de pago, antes de la aparición de la moneda.

Los egipcios usaban hierbas aromáticas en perfumes y rituales a dioses. Se empleaban para diferentes usos:

  • Para el cuidado personal: la historia cuenta que Cleopatra se bañaba en leche mezclada con miel. Como cremas limpiadoras utilizaban por ejemplo aceites (tanto vegetales como animales) que se mezclaban con polvo de piedra caliza.

Para maquillarse los ojos usaban polvo verde de malaquita. O por ejemplo, para la caída del cabello se usaba el aceite de ricino o mirto.

  • Otro uso era para la higiene personal: como desodorante usaban incienso en bolas que frotaban en el cuerpo o mirra colocado entre las ropas. En el baño echaban cenizas vegetales para baños rituales o la limpieza.

Los egipcios son considerados los primeros en utilizar el perfume.

También aparecen datos de su uso por los griegos y romanos. De hecho la palabra cosmética viene del griego: derivado de la palabra Kosm  (que significa universo, ornamento, cosmos) y el sufijo Ikos, relacionado al adorno.

Para los griegos el cosmos era el cielo, todo lo relacionado con lo bello y ordenado. Así que la cosmética estaba relacionada con todo eso.

Los griegos incorporaron la importancia del baño y los masajes en la vida cotidiana.

Los romanos utilizaron los aceites esenciales en medicinas, masajes, perfumes y rituales. Ellos heredaron la cultura egipcia y la griega en el cuidado personal.

Los antiguos soldados romanos llevaban mirra a las batallas para poder curar sus heridas con ella.

Para la piel seca y las arrugas usaban cera de abeja, aceite de oliva y agua de rosas.

Para blanquear los dientes usaban piedra pómez en polvo.

Luego, cuando llegó la Edad Media y la pobreza, las guerras y las epidemias, la cosmética fue casi abandonada.

Entonces, la Iglesia católica no permitía que las mujeres usaran cosmética para verse atractivas o deseadas. El culto al cuerpo era considerado un pecado. Más tarde, esto fue cambiando poco a poco.

En la época renacentista la cosmética volvió a su lugar admirado dentro de la sociedad.

El cuidado de la piel fue prioritario, se buscaba sobre todo un aspecto muy blanquecino. Aunque en esta época la higiene era un poco descuidada y la cosmética servía para esconder malos olores y suciedad.

El primer jabón comercializado se fabricó en 1884. A partir de ahí surgieron muchas marcas famosas de jabones como lo es Lux.

Los aceites esenciales que hoy conocemos fueron descubiertos por casualidad.

Para quien no sepa qué son los aceites esenciales, son concentrados de materia prima vegetal, muy aromáticos, no grasos y muy volátiles, obtenido directamente de plantas, raíces, flores, hojas, hierbas…

Es un compuesto químico natural, obtenido con un destilador o alambique, que podemos utilizar como remedio casero en numerosas situaciones. También es usado para elaborar cosmética.

Como contábamos, estos aceites fueron descubiertos por un químico francés que trabajaba en su laboratorio buscando un nuevo perfume, cuando, al producirse una explosión, se quemó la mano y ante la desesperación la sumergió en un frasco con esencia de lavanda.

Entonces descubrió que el alivio fue inmediato y que no le quedaban restos de marca de la quemadura, por lo que sintió la necesidad de estudiar en profundidad las propiedades de los aceites, dando origen a lo que hoy se conoce como Aromaterapia, un campo de la Naturopatía y de la Medicina Natural o Tradicional muy interesante para el bienestar, sobre todo, el emocional.

A lo largo de la historia, la cosmética natural ha ido perdiendo importancia debido a una gran cantidad de factores, evolucionando en lo que hoy entendemos como cosmética.

Cada día, la cosmética natural cobra más importancia gracias a que el hombre está recuperando su contacto directo con la naturaleza. Lo que le permite apreciar todo lo que el campo nos puede aportar a nuestra piel.

La importancia del cuidado de nuestra piel

La piel es el órgano más grande que tenemos y el más importante ya que recubre todo nuestro cuerpo. Sin piel no podríamos existir.

Hay que tener en cuenta que a través de la piel, las sustancias penetran en el cuerpo y llegan en 15 minutos a la sangre, donde influyen en nuestro metabolismo.

Por lo que, tenemos que comprender que la piel es un órgano muy sensible y actúa como un intestino que filtra los nutrientes, pero también absorbe los tóxicos y los transporta a la sangre.

Por eso es tan importante saber lo que nos ponemos, porque no sólo se quedará en la superficie, sino que influirá en todo nuestro organismo.

Lo mejor es que los cosméticos que utilicemos día a día no contengan sustancias dañinas para nuestra piel ni para la salud.

Aquí se incluyen las materias primas naturales que pueden ser irritantes, tóxicas o peligrosas. Que si nos ponemos a estudiar existen muchas y además hay muchas personas que reaccionan de manera diferente a un tipo de producto.

Hoy en día existen más de 6000 compuestos químicos que están permitidos pero no controlados. Existen una gran cantidad de sustancias con efectos nocivos.

Y la batalla de maximizar las ventas y minimizar los costes ha llevado a la creación de sustancias químicas que no son beneficiosas para la piel, e incluso pueden ser perjudiciales para la salud.

Cómo podemos ayudarnos de los aceites vegetales para ciudar la piel

Vale, pero la pregunta del millón es: ¿cómo sabemos si estamos cuidando nuestra piel?

Lo mejor es usar productos naturales y que estén poco procesados. Con la cosmética ocurre igual que con la comida, cuantos más elementos contengan en su etiqueta más procesado y menos natural será.

Nos vamos a centrar en los aceites vegetales para cosmética natural. Seguro que tenemos varios de ellos en la alacena de nuestra cocina. Pues que sepas que estos alimentos son mucho más saludables para nuestra piel y cabello que los que guardamos en el armario del cuarto de baño.

Seguro que todos tenemos en casa aceites vegetales para cocinar y condimentar alimentos. Estos aceites pueden servir para masajes y también para elaborar otros productos de cosmética.

Por ejemplo:

  • El AOVE, es el rey por excelencia de nuestra zona. Es un perfecto aliado para nuestra piel. Este aceite, hablamos de aceite de oliva virgen extra o aceite de oliva ecológico, contiene vitamina E, y además sirve para suavizar e hidratar la piel.

Además tiene propiedades terapéuticas que resultan beneficiosas para la piel y el cabello. Se puede usar como mascarilla natural antes del lavado del pelo. Alivia, sana y lubrica la piel.

  • El aceite de sésamo: aparte de que es buenísimo para la preparación de ensaladas y recetas de cocina japonesa, es muy útil para usarlo como mascarilla para el cabello cuando tenemos mucha sequedad o nos aparecen costras en el cuero cabelludo.

Este aceite también actúa como un suave filtro de rayos UV solares. Además favorece el bronceado natural e hidrata la piel. Sirve también para los pies fríos, así que te puedes dar un masaje de unos minutos al día y así tendrás los pies calentitos para el resto del día.

Es estupendo para las grietas de los pies y de las manos, sobre todo las relacionadas con el frío. También se puede usar para dolencias reumáticas. 

  • El aceite de aguacate: es un aceite vegetal puro apto para todo tipo de pieles. Se extrae de la pulpa del aguacate. Y es rico en vitamina A y B y en ácidos grasos polinsaturados.

Es un aceite grasoso y espeso que se absorbe con facilidad. Viene muy bien para pieles secas ya que actúa como suavizante porque nutre, hidrata y restaura la piel reseca.

Por ejemplo, hay quienes tienen este tipo de piel pero por ejemplo si has pasado muchas horas expuesto al sol, la piel se resiente y se seca mucho, así que después de un baño viene fenomenal.

Aunque incluso este mismo aceite actúa como filtro solar. O después de aplicarte un tónico en la cara, también viene bien para hidratar.

El aceite de aguacate es perfecto para las personas que tienen eczemas en la piel y para la psoriasis.

  • El aceite de coco: se extrae de la pulpa o la carne del fruto, se prensa y se convierte en “copra”, una sustancia que desecada da lugar al aceite de coco.

Un producto muy apreciado en la industria cosmética para la fabricación de jabones y cremas.

Es ideal para pieles extremadamente secas o pieles debilitadas. Actúa también como un preventivo para las arrugas de la piel.

  • El aceite de almendras dulces es también un maravilloso suavizante para la piel.

2 RECETAS CON ACEITES VEGETALES PARA COSMÉTICA NATURAL

Y ahora que ya conocemos un poco las propiedades de los aceites vegetales y como defensoras de lo natural y de la buena alimentación, te proponemos a continuación varias recetas naturales, preparadas con ingredientes que todos tenemos en casa, para que puedas cuidar tu piel por fuera y así poder sentirte bien por dentro.

Crema facial y de manos sencilla con sólo 2 ingredientes

Una crema no es más que una mezcla de agua, aceite y un emulsionante.

Una emulsión se compone de 3 fases:

  • Una Fase líquida: como puede ser el agua o el jugo del aloe vera.
  • Otra Fase oleosa: que serían las mantecas y los aceites vegetales, la cera de abeja también….
  • Y Fase de aditivos: que actúan como conservantes. Aquí encontramos la Vitamina E, los conservantes o los aceites esenciales…

Elaborar una crema natural con aceite de oliva y cera de abejas es de lo más sencillo. Y además sólo necesitas estos dos ingredientes.

Te llevará muy poco tiempo preparar y sus propiedades se conservarán intactas durante períodos de tiempo muy largos.

La crema natural es igual de práctica que cualquier crema industrial. La ventaja es que la crema natural no contiene ningún elemento químico perjudicial. En su lugar poseen una gran cantidad de nutrientes esenciales para la piel.

Para la crema de cera de abejas y aceite de oliva necesitarás:

  • Una olla
  • Dos vasos de cristal
  • Un palito de madera
  • Un recipiente para conservar la crema
  • Una lámina de cera de abejas
  • 60 gramos de aceite de oliva virgen extra. Puedes usar cualquier otro aceite vegetal que hemos nombrado anteriormente. Pero el AOVE es el mejor producto que tenemos en España y no debemos menospreciarlo.

Y, ¿qué tenemos que hacer?

  1. Primero, tenemos que poner a calentar el agua en una olla pequeña a fuego lento.
  2. Ponemos el vaso de cristal dentro, al baño maría.
  3. Doblamos la cera de abejas y la introducimos dentro del vaso al baño maría. La cera de abeja también la puedes encontrar en perlas.
  4. Esperamos a que se derrita, a fuego lento. Si la ponemos a fuego fuerte lo que podemos provocar es la disminución de las propiedades de la cera. Y eso no lo queremos.
  5. Cuando se derrita la cera, iremos añadiendo poco a poco el aceite de oliva, removiendo a la vez hasta que se disuelva.

Al principio parecerá que el aceite se corta, pero no te preocupes. Esta es la reacción que provoca la mezcla de ambos ingredientes.

Sólo tienes que remover danto vueltas y esperar a que se funda con la cera. Sólo tardará unos segundos.

Sacaremos el vaso de la olla y lo pasaremos a la nevera. Al enfriarse adquirirá la textura de una crema.

Cuando pase el tiempo, lo sacamos de la nevera, removemos el resultado y ya lo tendríamos. Simplemente la pasamos a un recipiente para conservarla.

No es necesario que la guardes en el frigorífico. En el armario de tu baño estaría bien.

Y ya tienes una crema rebosante de propiedades que te durará muchos meses. Algunas de las ventajas de la crema natural de aceite de oliva y abeja son:

  • Es una de las mejores opciones para hidratar y nutrir la piel, ya que aporta numerosos nutrientes para nuestro organismo. Porque, recuerda que cualquier cosa que te pongas en la piel, termina pasando a través de los poros al torrente sanguíneo. Por eso es tan importante elegir productos naturales que contengan elementos beneficiosos y que favorezcan nuestra salud.
  • Esta crema tiene una caducidad muy prolongada y además mantiene intactas todas sus propiedades.
  • Evitas así introducir en tu cuerpo sustancias químicas tóxicas.
  • Es igual de cómoda y práctica que cualquier crema industrial.
  • Es muy sencilla de elaborar con productos económicos y al alcance de todo el mundo. La cera de abejas podemos encontrarla en farmacias o en herbolarios.
  • Si te quieres complicar un poco más, pues a esta crema base puedes incorporar otros aceites vegetales o aceites esenciales específicos para tus necesidades. Depende de si la piel tiene acné, o heridas, herpes, etc.
  • Esta crema tampoco lleva aditivos. Todo procede de la naturaleza.

Existen también otras opciones para mezclar aceites vegetales para cosmética natural con aceites esenciales, cremas naturales con arcilla, o con hidrolatos o la propia fruta, que te ayudan a cuidar tu piel de manera natural.

Receta de jabón casero con aceite de oliva usado

Esta receta la tengo en mi blog de recetasfacilesdeirene.com, así que puedo asegurarte 100% que sale, es fácil y además es buenísima para la piel.

jabón casero con aceites vegetales para cosmética natural

INGREDIENTES:

  • 2 litros de Aceite de Oliva usado
  • 2 litros de Agua
  • 350 g. Sosa Cáustica
  • 2 Pencas u Hojas de Aloe Vera
  • Moldes, tapers de plástico, etc.

Para protegerte:

  • Guantes
  • Mascarilla
  • Gafas
  • Delantal

Para preparar este jabón hay que tener bastante cuidado porque vamos a usar sosa cáustica. Pero extremando las precauciones no tiene por qué pasar nada.

Así que, lo primero de todo, cubrirnos bien la piel para que no nos salpiquemos con la sosa ya que este producto quema mucho la piel.

Nos colocamos los guantes, mascarillas para no respirar la sosa, unas gafas (las de sol por ejemplo), un delantal, y si te cubres bien los brazos con una camiseta de mangas largas mejor.

Lo primero que haremos será sacar la pulpa a las pencas del aloe vera. Para eso quitamos la piel, con un cuchillo, y sacamos el gel transparente que tiene dentro. El aloe vera es buenísimo para la piel, pero lo puedes sustituir por copos de avena o harina de avena por ejemplo.

Ponemos la pulpa de aloe vera en un recipiente de plástico y agregamos el agua, el aceite de oliva usado y la sosa cáustica.

Lo batimos todo con una batidora con mucho cuidado de que no salpique hasta que  veamos que la mezcla empieza a emulsionar. También te darás cuenta de que la mezcla se calienta. Esto es debido a la disolución de la sosa en el agua.

Este jabón también lo puedes preparar sin batidora, removiendo con un palo de madera, lo que pasa es que tardarás el doble o el triple porque hay que ir removiendo a mano y es más lento. Con la batidora es mucho más rápido.

¿Cuándo sabremos que el jabón está listo y ha emulsionado? Verás que la textura del jabón queda tipo crema. Deberás batir durante unos minutos hasta conseguir esta textura. Debes tener un poco de paciencia porque tarda un poco.

No te preocupes por la batidora. No le pasará nada. Después la lavamos muy bien y lista para usarla para cualquier otra cosa.

Cuando pase el tiempo verás que la mezcla ha cambiado de color (se ha vuelto más blanquecina), ha espesado y al remover se forman unos surcos en la superficie. Esto quiere decir que ha emulsionado y que está lista para pasarla a los moldes de plástico.

Con mucho cuidado vamos a incorporar el jabón a los moldes o tapers de plástico para dejarlos aquí endurecer durante al menos 24 horas.

Al día después de preparar el jabón, los vamos a cortar antes de que se pongan más duros y los podemos seguir manteniendo en los moldes o pasarlos a un papel de estraza y envolverlos aquí para que se mantengan mejor.

Los dejamos curar durante al menos 40 días aproximadamente para que la sosa cáustica repose y no pueda hacernos daño en la piel ni en la ropa.

Pasado este tiempo de maduración, ya podríamos usar el jabón casero de aloe vera para lo que queramos. Ya te he comentado que yo lo uso para el pelo, para la enjabonarme y los trocitos que me sobran los uso para la lavadora.

Para estas cantidades salen muchos jabones. Si los cortas en trozos más o menos iguales que te quepan en la palma de la mano, te saldrán unas 40 ó 50 unidades perfectamente.

A este jabón también le puedes poner algunas hierbas frescas o aromáticas, así olerá mejor y multiplicar sus beneficios. Por ejemplo, puedes añadir flores de lavanda, menta, hierbabuena o albahaca fresca al jabón líquido antes de que endurezca. Y ya está.

Ya has visto que el Aceite de Oliva Virgen Extra es uno de los ingredientes estrellas de mis recetas de cosmética casera. Y es que existen múltiples razones por las que preparar recetas con AOVE, tanto para ingerir como para cuidarnos por fuera.

Ahora me encantaría conocer, ¿te gusta usar productos naturales para tu piel y cabello? Déjamelo abajo en comentarios.

Mucha información la he sacado del blog de planetavital.com que es una escuela de Naturopatía. Aquí tienes un montón de contenido muy interesante, gratuito, y si quieres formarte y profundizar un poco más, tiene un buen catálogo de cursos muy chulos., como el curso de Naturopatía o el curso de Fitoterapia. 

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¡Ciao!

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