2 ideas de aderezos o salsas para ensaladas; una de yogur y otra una vinagreta de mostaza y miel.
Tabla de contenidos de esta receta
Ingredientes
Salsa 1:
- Yogur griego sin azúcar
- Sal y pimienta
- Menta o hierbabuena
- 1 diente pequeño de ajo
- Zumo de limón
Salsa 2:
- 1 cucharada de mostaza
- Sal y pimienta
- 1 cucharada sopera de vinagre de vino
- 1 cucharada sopera de zumo de limón
- 1 cucharada sopera colmada de miel
- 2 cucharadas soperas de AOVE
Cómo hacer 2 salsas para ensaladas
Salsa de yogur para ensaladas
Una salsa de yogur muy fresca y ligera:
- Pon en un recipiente un yogur griego natural sin azúcar y añade una pizca de sal, un diente de ajo muy bien picado, un poco de pimienta recién molida, unas hojas de menta o hierbabuena picadas y el zumo de medio limón.
- Mezcla bien todos los ingredientes hasta conseguir una salsa cremosa y ya la tienes lista para acompañar tu ensalada favorita.
Es una salsa muy sencilla que aporta un sabor delicioso y combina especialmente bien con ensaladas que lleven ingredientes frescos y un toque dulce.
En mi caso, he preparado una ensalada con brotes verdes, canónigos, mango en trocitos, frutos secos (anacardos y pipas de calabaza) y pollo a la plancha. La combinación queda espectacular.
Salsa de vinagreta con miel y mostaza para ensaladas
La segunda receta es una de mis favoritas: una vinagreta de miel y mostaza. Es perfecta para darle un contraste de sabores a cualquier ensalada.
- Añade a un bol una cucharada sopera de mostaza, una pizca de sal, pimienta recién molida, una cucharada de vinagre de vino, una cucharada de zumo de limón y una cucharada sopera colmada de miel.
- Mezcla todos los ingredientes y agrega poco a poco aceite de oliva virgen extra mientras sigues removiendo. En total, utilizaremos unas dos o tres cucharadas, hasta conseguir que la vinagreta emulsione y tenga una textura algo más cremosa.
Una vez lista, ya podemos utilizarla para aliñar nuestra ensalada. Esta vez la he preparado con brotes verdes, arándanos deshidratados, gambas cocidas, tomates cherry y huevos de codorniz. Una combinación sencilla, pero llena de sabor.








